logo Mario German

2018-11-19

En Buenaventura nada ha cambiado: un “puerto sin ciudad”

Ni siquiera la nueva condición de Distrito Especial Portuario, Ecoturístico y Biodiverso, ha permitido que Buenaventura salga del abandono estatal.

En Buenaventura nada ha cambiado: un “puerto sin ciudad”

Ver miles de personas de las comunidades ‘Afro’ de Buenaventura, vestidas de blanco, atravesando el puente ‘El Piñal’, gritando al unísono que no creen en el gobierno ni sus autoridades, es por demás conmovedor. Pero al recordar que el primer paro cívico en esta ciudad se realizó en 1969 con las mismas peticiones, es también sorprendente. Nada ha cambiado.

Ni siquiera la nueva condición de Distrito Especial Portuario, Ecoturístico y Biodiverso, ha permitido que Buenaventura salga del abandono estatal

Lo único que parece haber quedado de esas protestas es el Plan de Desarrollo Integral de la Costa Pacífica – Pladeicop – asignada su ejecución a la Corporación Autónoma Regional Valle del Cauca CVC, que a decir verdad, su ejecución no ha dejado ver su impacto contra la pobreza y menos contra la corrupción administrativa.

Al revisar la historia de los últimos 60 años de Buenaventura, fácil es concluir que la pobreza de sus habitantes y la corrupción, han sido el común denominador desde el siglo pasado.

Ha sido la Iglesia, a través de sus Obispos, la que ha llamado la atención sobre los males de Buenaventura. Primero Monseñor Gerardo Valencia Cano y luego, Monseñor Héctor Epalza Quintero, quien se atrevió a decir que “el Puerto vive en un mar de corrupción y la pobreza de sus habitantes es una vergüenza para el Gobierno”.

Ni siquiera la nueva condición de Distrito Especial Portuario, Ecoturístico y Biodiverso, ha permitido que Buenaventura salga del abandono estatal. No es un asunto de cambio de normas. Es hacer un alto en el camino acompañado de un cambio de actitud, de decisión y voluntad política. Es volver los ojos hacia el Puerto pensando no en la Sociedad Portuaria, sino en la Sociedad Civil. “Hay puerto, pero no ciudad”, como lo establecieron el Icesi y Planeación Nacional.

Es urgente la designación de un enlace entre la comunidad y el gobierno central. Algo así como un “Gerente Social” tal como anunció el Presidente Santos sin que hasta el momento lo haya nombrado.

Para Buenaventura, su nueva condición de Distrito Especial representa la oportunidad de poner la casa en orden. Trabajando de manera planificada, de adentro hacia afuera, con plena autonomía en la administración de sus recursos, tomando decisiones libremente, dejando a un lado su dependencia del gobierno departamental y de entes como la CVC que dicho sea de paso deberían entregarle, al Distrito, el muelle turístico, la antigua zona franca y las edificaciones culturales de su propiedad.

“El Puerto vive en un mar de corrupción y la pobreza de sus habitantes es una vergüenza para el Gobierno”, afirmó Monseñor Héctor Epalza Quintero.

Frente a la realidad de no contar con industria ni agricultura, y claro es que lo que se produce no se queda en el Distrito, sugiero que Buenaventura le apueste a las actividades no dependientes de la labor portuaria con las que pueda mostrarse competitiva y atractiva para la inversión. Algo así como: generar industrias culturales y autóctonas e impulsando su variedad gastronómica.

Todo lo anterior quedaría incompleto si quienes administran “La Sociedad Portuaria” no se metan la mano al bolsillo y le retribuyen, a la ciudad, con dignidad y generosidad parte de los beneficios que han recibido por su explotación. Sólo así, habrá puerto y habrá ciudad…

Te invito a conocer mi propuesta para Buenaventura y a seguirme en Twitter, Instagram y Facebook como: @fernandezDsoto

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