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2018-11-19

Las buenas intenciones de la Alianza del Pacífico

Cali es la sede de la Alianza Pacífico; una plataforma de articulación política, integración económica y de proyección al mundo, conformada por Colombia, México, Perú y Chile.

Las buenas intenciones de la Alianza del Pacífico

Si no se interponen los intereses de la geopolítica internacional, ahora dependiente del momento coyuntural que vive Venezuela, todo indica que Cali es la sede de la Alianza del Pacífico, AP, plataforma de articulación política, integración económica y de proyección al mundo, conformada por Colombia, México, Perú y Chile, con énfasis en la región Asia-Pacífico.

La Alianza, representa el acuerdo para la plena libertad de la circulación de bienes, servicios, capitales y personas, entre estos cuatro países. Aglutina más de 230 millones de habitantes, con un Producto Interno Bruto (PIB) de 2.500 millones de dólares y un crecimiento económico promedio de 2,8% anual, lo que evidencia su potencial.

Hasta aquí, todo bien. Pese a que las importaciones de los cuatro países son mayores que las exportaciones, representando un déficit en la balanza comercial de cada uno, el intercambio de productos ha funcionado. A partir de la creación de la AP en el 2011, hay una mayor apertura hacia los mercados de China, Japón y Taiwán, lo cual parecería ser suficiente.

Pero sin lugar a equivocarnos, Colombia, con exportaciones menores hasta en un 14%, comparadas con los otros tres países, lleva las de perder. ¿Dónde está el factor desequilibrante que nos coloca en esa situación? Está en el estado de nuestras vías de comunicación con los puertos por donde salen los productos.

Por eso, sigo insistiendo en la necesidad de fortalecer el ferrocarril, como alternativa eficaz y eficiente para el transporte de carga. A esta conclusión se llega luego de analizar los altos costos generados por el transporte del modo carretero, además de los inusitados riesgos geográficos que nos ubican en un alto nivel de atraso.

Es necesario, también, que el impulso a las vías de cuarta generación llegue con urgencia al Suroccidente de Colombia. Creo que es un deber de la bancada Parlamentaria del Valle del Cauca, incluir en el Proyecto de Ley que declararía a Cali como Distrito Especial, Empresarial y Turístico, lo referente a la vocación exportadora de bienes y servicios que tiene la capital del Valle del Cauca.

¿No es el Valle del Cauca la zona de producción agrícola de donde se supone que en el futuro se van a abastecer los países de la cuenca del Pacífico?. No. La producción agrícola se está trasladando hacia la Altillanura colombiana, a departamentos como el Meta, Arauca, Casanare y Vichada. Así lo evidencian las inversiones efectuadas por algunos gremios vallecaucanos en la zona de la Orinoquia, considerada el futuro agrícola e industrial del país.

Es imperioso conectar a Cali con esta región. Todo indica que la ruta de salida es por Loboguerrero (Dagua), pasando por Rozo y La Nevera (Palmira), luego por Río Blanco (Tolima), y de ahí al Municipio de Colombia (Huila) hasta conectar con la Altillanura.

Si cumplimos con esos requisitos, el libre comercio con la AP, tendrá futuro. Se hará realidad la voluntad del Presidente Juan Manuel Santos para promocionara Colombia como un país que no sólo exporta -clandestinamente- coca.

Seguro no se quedará en eso… ¡en buenas intenciones!

 

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