logo Mario German

2018-11-19

Posconflicto y apretón fiscal

La única salida frente a una latente recesión económica es el apretón fiscal.

Posconflicto y apretón fiscal

Si al esfuerzo financiero del gobierno para cumplir con la implementación de los programas de paz suscritos con las Farc, le sumamos los compromisos con los docentes estatales; la creación del Fondo Autónomo de Buenaventura; contabilizamos la escasez en las reservas de petróleo y los efectos económicos de la pasada ‘ola’ invernal, podríamos decir que en materia de finanzas públicas el palo no está para cucharas.

En la presente vigencia, el país inició su actividad económica, estrenando Reforma Tributaria, salario mínimo, incremento de precios y tarifas en algunos bienes y servicios.

Aunque se mantienen latentes las expectativas frente al control de la inflación; la baja en las tasas de interés; el incremento en el recaudo de impuestos como producto de la Reforma; el despegue de la inversión en infraestructura; los dividendos de la paz; la producción agropecuaria y la dinámica de la actividad turística, lo cierto es que la única salida frente a una latente recesión económica es el apretón fiscal.

Mientras el Gobierno manifiesta que necesita más recursos, incluso con actitudes desafiantes como la adoptada frente a la Federación Colombiana de Educadores – Fecode – al negar un incremento mayor a sus pretensiones, lo coherente es tener legitimidad en esa solicitud.

Y justamente esa legitimidad se quebranta ante los escándalos por corrupción, la ineficiencia en las transferencias y la reducción en el gasto público que debería pasar del 39,8 al 26 por ciento, si se desea buscar eficiencia y justicia social en la ejecución del presupuesto nacional.

En el mismo sentido, si el gobierno busca reducir la inflación al ritmo que hoy lo propone, deberá hacer un esfuerzo controlando el gasto público, y solo así lograríamos mantener intacta la meta de inflación que, de acuerdo con el gerente general del Banco de la República, Juan José Echavarría, está en el rango del 2 al 4%.

La situación no es fácil. La coyuntura es difícil, al punto que la salida a la reactivación sería el impulso a las obras públicas, como lo recomiendan los ‘gurúes’ de la economía. Pero, la aplicación de esa iniciativa se frenaría al menos hasta mediados del año entrante, con motivo de la entrada en vigencia de la Ley de Garantías Electorales.

Para el caso del Valle del Cauca, es importante que liderazgos como el de la Cámara de Comercio de Cali y la Comisión Regional de Competitividad, se ocupen de recuperar para el Departamento, el sitial perdido en el Índice Departamental de Competitividad (IDC) que, hasta el 2015, se sostuvo entre los cinco primeros puestos del país.

Soy un convencido que uno de los frentes de trabajo para el impulso a la competitividad es el fortalecimiento de las zonas francas internacionales. Ellas son atractivos de inversión. En igual sentido se ubican las iniciativas del ‘cluster’, como por ejemplo el de la belleza y cuidado personal, la proteína blanca, los macrosnacks, la bioenergía y excelencia clínica.

Si esta iniciativa cuenta con el apoyo de INNpulsa – programa gubernamental de fomento a la innovación y el emprendimiento – al igual que los encadenamientos productivos, la implementación de aplicaciones basadas en la Internet y, en general, las ideas de negocios con recursos no reembolsables, en el mediano plazo, esto se reflejará necesariamente en el nacimiento de una nueva clase empresarial.

De esta forma el fantasma del apretón se alejaría y desde el Valle del Cauca, estaríamos contribuyendo a un país más competitivo, emprendedor y productivo.

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