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2018-11-19

¡Que se acabe la feria de impunidades!

¡Impunidad e inmunidad atentan contra la paz y la dignidad!

¡Que se acabe la feria de impunidades!

Debo decir que comparto algunas de las preocupaciones expuestas por el Senador Álvaro Uribe Vélez en la última Cumbre de la ‘Concordia’, en Atenas, Grecia. Sin embargo, no tengo las dudas que tiene el ex presidente entorno a las posibilidades socioeconómicas de Colombia.

A juzgar por lo que dicen los gremios, se vislumbra un notorio crecimiento en cuatro, de las nueve ramas económicas del país:

  • La agricultura y ganadería;
  • el sector financiero;
  • los servicios sociales y personales;
  • la industria manufacturera.

No es, entonces, sensato decir que la minería ilegal y el narcotráfico sean los únicos sectores que crecen en el país.

Igualmente, no comparto la posición de la exsenadora Piedad Córdoba, cuando afirmó que todos los gobiernos progresistas de América Latina deberían romper relaciones diplomáticas con Colombia por ser un Estado paramilitar, sin posibilidad alguna de futuro.

En cambio lo que sí tengo, es una gran preocupación por la improvisación manifestada en el desarrollo de los acuerdos de paz. Lo anterior, coloca en riesgo el buen nivel de confianza inversionista que habíamos ganado y tal como lo afirma el Senador Uribe, el año pasado, por primera vez, el país sufrió un declive en la formación bruta de capital.

Es tal el tamaño la improvisación que el gobierno aceptó que en las Zonas Veredales y Puntos Transitorios de Normalización, el suministro de alimentos no incluía las labores agrícolas de los reinsertados, sino que las provisiones deberían ser compradas en los almacenes de cadena de todo el país.

Que tal el mensaje: ¡La oportunidad perdida para dar, es enseñando a pescar y no proveyendo el pescado!

Otro ejemplo de la falta de planificación en la implementación de los Acuerdos de Paz, es – como lo dice la doctora Martha Lucía Ramírez– la expedición de más de 20 decretos que ahora son Leyes de la República. Dichos decretos-leyes, se refieren a temas de crecimiento rural, planes de electrificación y programas de desarrollo territorial, solo por el prurito de cumplir las obligaciones adquiridas con las Farc en el Acuerdo de La Habana.

Lo anterior tiene dos graves consecuencias: empeñar el país y… ¡despeñar la credibilidad institucional!

Así se reafirma la ambigüedad con la cual se ha manejado, el desarrollo del Proceso de Paz en diferentes coyunturas. Incluso se han hecho evidentes las inequidades, conocidas, en la aplicación de la Jurisdicción Especial de Paz, JEP, donde los guerrilleros quedaron inmunes a la justicia, en medio de procesos impunes frente al clamor de las víctimas.

¡Impunidad e inmunidad atentan contra la paz y la dignidad!

Todo se ratifica con un hecho inusual. El mismo día en que las Farc dicen entregar el 60% de las armas, el Presidente de EE.UU., Donald Trump, exige nuevas fumigaciones para erradicar 180 mil hectáreas de coca sembradas en Colombia, buscando que las Farc no regresen a ese mecanismo de financiación.

Necesitamos un gobierno que le devuelva la autoridad a la Nación. No podemos seguir ofreciendo prebendas a grupos que se ufanan de aportar a la paz, mientras el país se debate en una crisis institucional y fiscal.

La paz, como lo asegura el Senador Iván Duque, “debe edificarse sobre bases sólidas construyendo un nuevo tejido social, sin dar elegibilidad política a quienes tanto daño le han hecho al país”.

Es urgente re-direccionar este proceso, restableciendo la autoridad y la garantía a los colombianos, en todas sus regiones, de una sólida seguridad institucional y jurídica.

Invito a los vallecaucanos a repensar el nuevo país, donde haya autoridad, justicia social, se devuelva el ordenamiento jurídico para que rijan las leyes y se recupere el tiempo perdido. Pero ante todo, … ¡se acabe con esta feria de impunidades!

Te invito a que conozcas mi propuesta de Transparencia.

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